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El desafío de los sistemas financieros en la “nueva normalidad”

Históricamente, las entidades financieras siempre mostraron un rasgo tecnológico un tanto avanzado. Independientemente de un segmento importante de personas reacias a la inclusión digital, el sistema poco a poco fue induciendo a sus usuarios a realizar gestiones virtuales; inicialmente a través de cajeros automáticos, luego vía web y finalmente a mediante el uso de ‘apps’. Sin embargo, en determinadas operatorias, continuaban vigentes requisitos de validación presencial tales como el registro de firmas, que, sumado a los tradicionales y habituados clientes a las operaciones manuales, poblaban considerablemente las distintas sucursales. En síntesis, la tecnología aplicada por las mismas tenía como principales objetivos generar un mayor flujo de operaciones simultáneas con menores actores físicos involucrados, reduciendo así, el tráfico de clientes y los costos operativos dentro de las entidades.

Claramente la historia de la humanidad quedará marcada por esta pandemia, la cual no dejo arista inmune a realizar cambios. En este contexto, las entidades financieras y sus usuarios debieron readaptarse forzosamente a totalizar sus operaciones en modo virtual.

Basta con citar el caos social en los bancos de Argentina, donde luego de las interminables filas para el de cobro de jubilaciones durante los primeros días de la etapa de aislamiento, indujeron al Gobierno Nacional a tomar drásticas decisiones en post de salvaguardar la salubridad de cada persona. De este modo, los bancos debieron readaptarse a contrarreloj para implementar nuevas medidas, como turnos previos, teletrabajo, validaciones mediante apps, pagos por cajero sin tarjeta, etc. Complementariamente, tuvieron que intensificar sus metodologías de comunicación para capacitar a la mayor cantidad de usuarios en el menor tiempo posible.

Actualmente, tras 4 meses de aislamiento preventivo, social y obligatorio, las entidades ya piensan en como seguirá su operatoria después de la cuarentena, durante la llamada “nueva normalidad”. Para esta etapa contemplan cambios en la atención al cliente, mayores inversiones en materia tecnológica, y nuevas modalidades mixtas de trabajo presencial y remoto dentro de las entidades. La pandemia ha generado usuarios mucho más exigentes y sofisticados, ligados fuertemente al cambio tecnológico y a las nuevas formas de operar desde la comodidad de su hogar.

El anhelo de las entidades se ha visto totalizado en plenitud. La gran evolución de los usuarios en materia de educación financiera y transformación digital se ha completado, por lo que ahora, las entidades deberán asegurar respuestas rápidas y de calidad a efectos de poder mantenerse competitivos. Desde BeClever trabajamos incasablemente en desarrollos que aporten automatización y comodidad en múltiples transacciones, para todo tipo de instituciones financieras y crediticias.